25 febrero, 2026
Las imágenes obtenidas durante la crecida ordinaria del Ebro en febrero muestran con claridad cómo las actuaciones de recuperación del espacio fluvial permiten que el río disponga de zonas naturales de inundación, reduciendo la velocidad del flujo y minimizando los procesos erosivos que históricamente generaban daños en márgenes e infraestructuras









