El proyecto LIFE Ebro Resilience P1 celebró el pasado 19 de junio en Pamplona la jornada técnica “La Estrategia Ebro Resilience en el sector agrario y la gestión de la inundación en Navarra”, un encuentro organizado por y Orekan-Gestión Ambiental de Navarra y la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE), con el objetivo de acercar a responsables y personal técnico de planificación agraria, regadíos e infraestructuras retos e implicaciones prácticas de esta estrategia de adaptación al riesgo de inundación.
La jornada, desarrollada en la sede de INTIA (Instituto Navarro de Tecnologías e Infraestructuras Agroalimentarias) gracias a la colaboración de esta entidad pública del Gobierno de Navarra, reunió a personal del Área de Planificación de Regadíos y de la Oficina Técnica de Seguimiento de la Explotación (OTSE) de INTIA, del Área de Ingeniería de Riegos de Navarra, del Servicio de Infraestructuras Agrarias del Gobierno de Navarra y a representantes de la administración agraria de La Rioja.
La Estrategia Ebro Resilience es un marco de coordinación administrativa, en la que participan el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO), la CHE y los Gobiernos de La Rioja, Navarra y Aragón. El objetivo es la adaptación del tramo medio del Ebro frente a las inundaciones y reducir los daños provocados por las crecidas, mejorando, a su vez, el estado ecológico del río.
Frente a planteamientos centrados exclusivamente en la protección ante las inundaciones, la estrategia propone reducir la vulnerabilidad de las actividades humanas y ordenar los usos del territorio teniendo en cuenta la realidad inundable de la llanura aluvial. Un planteamiento que afecta de forma directa al sector agrario, uno de los principales usuarios de estos espacios.
Contenidos y ponentes
Rediseñar el territorio agrario para convivir con el Ebro. Esa fue una de las ideas principales tratadas en la jornada: la necesidad de introducir el riesgo de inundación en la planificación agraria, entendiendo las crecidas como un elemento inherente al territorio y no como una anomalía frente a la que únicamente cabe defenderse.
Por ello se trató la necesidad de diseñar la modernización agraria en el eje del Ebro considerando ese riesgo. En un contexto marcado por el cambio climático y el incremento de fenómenos extremos, la adaptación del territorio agrario se presenta como una condición necesaria para mejorar la seguridad, reducir daños y avanzar hacia sistemas productivos más resilientes y sostenibles.
Durante la jornada se abordaron tanto los fundamentos de la Estrategia como sus implicaciones prácticas para la planificación agraria, la modernización de regadíos y el desarrollo de infraestructuras en zonas inundables. Asimismo, se analizaron los condicionantes normativos derivados de la legislación europea, estatal y foral, así como experiencias reales desarrolladas en el ámbito de actuación de Ebro Resilience.
Las sesiones fueron impartidas por David Gargantilla, coordinador técnico del Proyecto LIFE Ebro Resilience P1 y Tatiana Garza, ambos de la Confederación Hidrográfica del Ebro; Arantxa Ursua, jefa de la Sección de Calidad de Aguas y Obras Hidráulicas de la Dirección General de Medio Ambiente del Gobierno de Navarra; y Eva Zaragüeta y Luis Sanz, de Orekan-Gestión Ambiental de Navarra.
El Proyecto LIFE Ebro Resilience P1 está impulsado por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO), a través de la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) y las empresas públicas TRAGSA y TRAGSATEC; los gobiernos de La Rioja, Navarra —a través de Orekan–Gestión Ambiental de Navarra— y Aragón, junto al Instituto Aragonés del Agua, con el apoyo del instrumento financiero LIFE de la Unión Europea.

