El sector primario es uno de los actores principales del territorio en el tramo medio del Ebro, donde la agricultura ha marcado, en muchos municipios, el ritmo económico y ha configurado el paisaje. En el marco del Proyecto LIFE Ebro Resilience P1, este sector ha pasado de ser una de las partes con mayor exposición a las afecciones por las crecidas, a ser parte activa e imprescindible en la definición de medidas de adaptación que buscan compatibilizar la viabilidad de las explotaciones con la dinámica fluvial.
En los tramos de intervención de Osera de Ebro – Fuentes de Ebro (Zaragoza) y Alfaro (La Rioja) – Castejón (Navarra) LIFE Ebro Resilience P1 está avanzando en las actuaciones orientadas hacia una mejor convivencia entre el río, la actividad ribereña y la mejora de los ecosistemas fluviales.
Un paisaje configurado por el regadío y el río
En el tramo aragonés comprendido entre Osera de Ebro y Fuentes de Ebro (Zaragoza), el paisaje actual refleja esa estrecha relación entre el río y la agricultura. Los regadíos históricos, las acequias, los caminos agrícolas y las parcelas de cultivo conforman un territorio donde la actividad agraria continúa siendo un elemento esencial para la economía local y el mantenimiento de población y empleo.
Cultivos como maíz, alfalfa, cereal o forrajes forman parte de un modelo productivo estrechamente vinculado al agua y a la dinámica fluvial del Ebro. Un territorio que, además, convive históricamente con las inundaciones y con los desafíos derivados de las crecidas periódicas del río.
En este contexto se están construyendo las Zonas de Amortiguación de Flujo Lateral (ZAFL) en el tramo Osera-Fuentes. Esta solución técnica consiste en:
- Superficie afectada 630 hectáreas: Adaptación y disminución directa del riesgo de inundación de 350 hectáreas de fincas de cultivo intensivo.
- Funcionamiento: Creación de 14 zonas inundables que se preinundan de forma controlada antes del desbordamiento de los diques, generando “colchones de agua” que reducen la erosión y la presión sobre las infraestructuras.
En este mismo tramo, además, se han solucionado estrechamientos del río recuperando espacio para el río, un total de 23 hectáreas en la Mejana del Conde y el Meandro de Aguilar.
Restauración fluvial y recuperación de espacio
En el tramo entre Alfaro y Castejón el objetivo es la mejora de 500 hectáreas de fincas agrícolas junto con la recuperación de espacio para el río. Entre los avances técnicos destacan:
- Meandro de La Roza (Alfaro): Recuperación de 22 hectáreas como espacio fluvial y plantación de 4.650 ejemplares de especies riparias para imitar el crecimiento natural de la vegetación.
- Soto de Alfaro: Reapertura de brazos del río en un área de 60 hectáreas para permitir la irrigación natural del soto y recuperar su dinámica.
- Meandro de El Señorío (Castejón): Retirada de 1,3 km de dique perimetral para devolver 23 hectáreas al cauce, facilitando corredores ecológicos y la revegetación natural.
En esta zona se encuentra uno de los mayores corredores agroalimentarios del valle del Ebro. La agricultura de regadío y la industria transformadora asociada han dado lugar a un importante tejido económico vinculado a la producción hortícola, conservera y agroindustrial.
La fertilidad de las vegas del Ebro y la disponibilidad de agua han permitido el desarrollo de cultivos de alto valor productivo y de una potente actividad económica ligada al sector agroalimentario. Al mismo tiempo, la exposición recurrente a las inundaciones ha condicionado históricamente la ocupación del territorio y la organización de los usos agrícolas.
El consenso como herramienta de gestión
La implementación de estas medidas se basa en la participación directa del territorio, con el sector primario claramente representado. Desde finales de 2022, se mantienen activos grupos de co-creación y un Grupo de Transformación del Conflicto, donde están presentes agricultores y ganaderos, junto con el resto de sectores y actores implicados en la ribera y en la gestión de las inundaciones.
El consenso con los ayuntamientos y las comunidades de regantes ha sido el requisito previo para definir las actuaciones, reforzado mediante visitas de campo y sesiones informativas técnicas para propietarios y arrendatarios. Este modelo busca reducir la vulnerabilidad social mediante el fortalecimiento de capacidades, entendiendo que quienes habitan y trabajan en la ribera son piezas fundamentales de la resiliencia del territorio.
Sobre LIFE Ebro Resilience P1
El Proyecto está conformado por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO), a través de la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) y las empresas públicas TRAGSA y TRAGSATEC; los gobiernos de La Rioja; Navarra, a través de Orekan – Gestión Ambiental de Navarra y de Aragón, junto al Instituto Aragonés del Agua, con el apoyo del instrumento financiero LIFE de la Comisión Europea.

