A través de la acción C1 de Monitorización Ambiental, el proyecto realiza un seguimiento técnico, continuo y riguroso que permite comprobar si las intervenciones están cumpliendo los objetivos previstos. Para ello desarrolla de forma periódica campañas de recogida de datos, evaluación de indicadores y análisis de estado.
Además, con estas acciones, si se observan desviaciones respecto a los resultados esperados, se facilita la ejecución de actuaciones de corrección.
Para definir el estado previo a las intervenciones de las zonas de actuación, se realizó una toma de datos en febrero de 2023, que ha permitido determinar el punto de partida.
La monitorización consiste en analizar cómo responden el río y sus ecosistemas a las medidas aplicadas: restauración morfológica, creación de humedales, retranqueo de defensas, mejora de la vegetación de ribera y otras actuaciones en las que se aplican Soluciones Basadas en la Naturaleza (SbN). El objetivo es favorecer que las poblaciones y los ecosistemas convivan de forma más segura y sostenible con las crecidas.
Esta acción evalúa el impacto de las medidas mediante indicadores hidrológicos, ecológicos y morfológicos.
- Hidrológicos: caudales, niveles de agua y velocidad de circulación durante episodios de crecida.
- Ecológicos: presencia de especies clave, eliminación de especies exóticas, estado de la vegetación de ribera, conectividad del ecosistema.
- Morfológicos: sedimentación, anchura del cauce, dinámica fluvial y evolución de los nuevos espacios fluviales.
Entre las intervenciones evaluadas se encuentran:
- Adecuación morfológica del cauce del río Ebro: reapertura de antiguos brazos, recuperación de espacio fluvial mediante eliminación y retranqueo de defensas, construcción de cauces de alivio.
- Restauración ambiental de las zonas intervenidas: renaturalización y reforestación, eliminación de especies exóticas de flora, creación de nuevos humedales, mejora de la biodiversidad con el aumento y diversificación de hábitats.
Para ello se emplean herramientas como cartografía GIS, modelos hidráulicos y toma de datos en campo.
Trabajos de campo realizados en diciembre de 2025
Tras la toma de datos inicial, el seguimiento ecológico se realiza cada seis meses. Durante el pasado mes de diciembre se han realizado visitas y tomado datos en distintas zonas del proyecto, que se están analizando actualmente. El equipo de monitorización se desplazó a la zona 1 del Proyecto, a los meandros de La Roza y del Soto de Alfaro en Alfaro, La Rioja, y al meandro de El Señorío en Castejón, Navarra. También se han tomado datos en la Zona 2, en la mejana del Conde y el meandro de Aguilar, en el tramo Osera de Ebro – Fuentes de Ebro (Zaragoza).
Hacia un Ebro más resiliente y saludable
Los resultados esperados de este proceso de monitorización incluyen:
- Aumento de la resiliencia del territorio: reducción del impacto de las inundaciones sobre la población y las actividades económicas.
- Mejora del estado ecológico del río: recuperación de hábitats, aumento de biodiversidad y mayor conectividad fluvial.
- Gestión sostenible y adaptada al cambio climático: consolidación de modelos basados en Soluciones Basadas en la Naturaleza.
Proyecto LIFE
El Proyecto LIFE Ebro Resilience P1 (LIFE20 ENV/ES/00327), aprobado por la Comisión Europea en la convocatoria LIFE 2020, abarca tres comunidades autónomas (La Rioja, Navarra y Aragón), cuenta con una duración de 6 años y un presupuesto total de 13.310.350 €, con financiación europea en un 55%.
Este proyecto es, además, un ejemplo de coordinación y cooperación institucional en el tramo de intervención, siendo sus socios el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO), a través de sus empresas TRAGSA y TRAGSATEC; Confederación Hidrográfica del Ebro; Gobierno de La Rioja; Gobierno de Navarra, a través de Orekan – Gestión Ambiental de Navarra; Gobierno de Aragón y el Instituto Aragonés del Agua.

